Les Larmes du Méprisé...

En lo mas profundo de mi corazón...

Y después de todo solo nos quedaba, nos quedaba la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado...

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2012-02-05

Lo nuestro

Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.
El barrio que fue las orillas.
Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.
Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.
El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.
El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.
Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.
Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.
Los idiomas que apenas desciframos.
Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.
Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.
El ilimitado nombre de Shakespeare.
La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.
El ajedrez y el álgebra, que no sé.
Jorge Luis Borges.

2011-12-22

Jardín de invierno.

Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón, tan enlutado
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.

Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.
Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.

Pablo Neruda.
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Felices fiestas a todos, mis mejores deseos, besos y abrazos (:

2011-11-11

Camina bella, como la noche...





Camina bella, como la noche 
De climas despejados y de cielos estrellados, 
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz 
Resplandece en su aspecto y en sus ojos, 
Enriquecida así por esa tierna luz 
Que el cielo niega al vulgar día. 

Una sombra de más, un rayo de menos, 
Hubieran mermado la gracia inefable 
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo, 
O ilumina suavemente su rostro, 
Donde dulces pensamientos expresan 
Cuán pura, cuán adorable es su morada. 

Y en esa mejilla, y sobre esa frente, 
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes, 
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan 
Y hablan de días vividos con felicidad. 
Una mente en paz con todo, 
¡Un corazón con inocente amor! 

Poema: Lord Byron

2011-10-28

Las campanas

Edgar Allan Poe

I
¡Escuchad el tintineo!
!La sonata
Del trineo
Con cascabeles de plata!
¡Qué alegría tan jocunda nos inunda al escuchar
la errabunda melodía de su agudo tintinear!
¡Es como una epifanía,
En la ruda racha fría,
la ligera melodía!
¡Cómo fulgen los luceros!
-¡Verdaderos Reverberos !-
Con idéntica armonía
A la clara melodía
Cintilando, cintilando, cintilando,
¡Cómo los cascabeles
van sonando!
Y en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Los luceros siguen fieles
Cascabeles, cascabeles, cascabeles
El son de los cascabeles,
Cascabeles, cascabeles, cascabeles
Cascabeles,
¡El son grato, que a rebato, surge en los cascabeles!

II
Escuchar el almo coro
Sonoro
Que hacen las campanas todas:
¡Son las campanadas de oro
De las bodas!
¡Oh, qué dicha tan profunda nos inunda al escuchar
La errabunda melodía de su claro repicar!
¡Cómo revuela al desgaire
Esta música en el aire!
¡Cómo a su feliz murmullo
Sonoro,
Con sus claras notas de oro,
Se aúna la tórtola con su arrullo,
Bajo la luz de la luna!
¡Qué armonía
Se vacía
De la alegre sinfonía
De este día!
¡Cómo brota
Cada nota!:
Fervorosamente, dice
la felicidad remota
Que predice.
Y a la voz de una campana, siguen las de sus hermanas
Las campanas,
Las campanas, las campanas, las campanas, las campanas,
las campanas, las campanas, las campanas,
En sonoro ritmo de oro, de almo coro, ¡las campanas!

III
¡Oíd cual suena el bordón!:
el bordón
De son bronco
Que pone en el corazón
El espanto con su son,
Con su son de bronce, ronco.
¡que tristeza tan profunda nos apresa al escuchar
Cómo reza, gemebunda, la fiereza del llamar!
Cómo su son taciturno,
En el silencio nocturno
Es grito desesperado
Que no es casi pronunciado
¡De aterrado!
Grito de espanto ante el fuego
Y agudo alarido luego,
Es un clamor que se extiende,
Que el espacio ronco, hiende
Y que llama;
Que defiende.

Y que clama, clama, clama,
Que clama pidiendo auxilio
En tanto que ve el exilio
De aquellos que el fuego, ciego y arrollador, empobrece
Y el fuego que ataca y crece,
Mientras se oye el ronco son,
El somatén del bordón,
Del bordón, bordón, bordón
¡Del bordón!
¡Cómo el alma se desgarra
Cuando el son del bordón narra
La aflicción
¡De aquellos que arruina el fuego!
Y, cómo nos dice luego
Los progresos que hace el fuego
-Que va a tientas como ciego-
El somatén del bordón,
¡Que es toda una narración!
¡Oh, la tempestad de ira
En la que el bordón delira
Y en que convulso, delira!
El alma escucha anhelante
la queja que da el bordón
Con su son;
El bordón que da su son,
El bordón, bordón, bordón,
¡El bordón!
Que es toda una narración el somatén del bordón
Del bordón, del bordón, del bordón
Del bordón, del bordón, del bordón
¡Del bordón!
El grito ante el infinito, cual proscrito, ¡del bordón!

IV
¡Escuchad cómo la esquila,
Cómo el esquilón de hierro,
Llama con voz que vacila,
Al entierro!
Qué meditación profunda nos inunda al escuchar
la errabunda y gemebunda melodía del sonar
¡Cómo llena de pavura
Su son en la noche obscura!
¡Cómo un estremecimiento
Nos recorre el pensamiento
que provoca su lamento!
Cuando sueña
La grave esquila de hierro, con su lúgubre toquido,
Con su lúgubre toquido que la medianoche llena.
¡Es que las almas en pena
Se han reunido!
¡Oh, la danza
Al son que toda la esquila,
En una noche intranquila,
Su tijera de luz lila,
Tocando en visión del Juicio la noche sin esperanza!

Entonces, ya no vacila
La grave voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila,
Sino que suena furiosa,
Con su voz cavernosa,
Y, en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Algún ronco rayo truena
Y se alumbra con relámpagos la noche sin esperanza,
Mientras las almas en pena
Giran, giran su danza
Bajo la triste luz lila.
Y en tanto se oye la grave, la grave voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila, de la esquila,
Y en el mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Mientras se oye, la triste, la triste voz
De la esquila,
De la esquila,
Furibundo rayo truena,
El relámpago cintila.

Y los espectros en pena
Danzan al son de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila,
Y en un mismo son, son único,
Que igualiza un ritmo rúnico,
Danzan al son de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
de la esquila, de la esquila, de la esquila,
¡De la esquila!
Y mientras que el rayo truena,
Que el relámpago cintila
Y que con furor terrible, danzan las almas en pena,
Se oye la voz de la esquila,
De la esquila, de la esquila, de la esquila,
De la esquila, de la esquila,
la voz de cuento lamento ¡de la esquila!





El poema es mucho mejor en ingles, encontré varias traducciones pero al final me decidí por la que encontré en esta pagina:

2011-10-07

Triztesas de la luna

La luna sueña con pereza, esta noche.
Como una bella, encima de blandos almohadones,
con una mano distraída y ligera, acaricia
el contorno de sus pechos antes de dormirse.

Sobre la espalda plateada de melodiosos aludes,
agonizante, se libra a largos desmayos,
y reposa sus ojos por las visiones blancas
que suben en lo azul como floraciones.

Cuando alguna vez sobre este globo, en su languidez ociosa,
deja hilar una lágrima furtiva,
un poeta piadoso, enemigo del sueño,

toma esta lágrima pálida en el hueco de su mano
de reflejos satinados como un fragmento opalino
y la guarda en su corazón lejos de la mirada del sol


2011-09-26

Soneto de otoño

En tus ojos, claros como el cristal, escucho:
''Para ti, tosco amante, ¿cuál es mi mérito?''
-¡Sé encantadora y cállate! Mi corazón, al que todo lo irrita
menos el candor de la antigua bestialidad,

no quiera mostrarte su secreto infernal,
arrulladora en que la mano a largos sueños me invita,
ni su negra leyenda con la llama escrita.
Deploro la pasión y el espíritu me hace daño.

Amémonos dulcemente. El amor en su guarida,
tenebroso, emboscado, tiende su arco fatal.
Conozco los lazos de su viejo arsenal:

¡Muerte, horror y locura! ¡Oh, pálida Margarita!
¿No eres como yo un sol otoñal,
oh mi tan blanca, oh mi tan fría Margarita?

Charles Baudelaire

2011-09-07

Flos Lunae.

Yo no cambiaría tus ojos fríos,
Ni alteraría la calma fuente del discurso
Con un arrebato de pasión o sorpresa.
Inalcanzable me resulta tu corazón:
E inalterables tus ojos fríos.
Yo no cambiaría tu mirada fría;
Ni tu sonrisa ni tus lágrimas poseería;
Aunque toda mi vida calle y muera,
El deseo sigue ahí, deseando sueños,
Y tus ojos fríos permanecen allí.
Yo no cambiaría tus ojos fríos;
No los cambiaría incluso si pudiese,
A quien mis rezos ascienden en el incienso,
¡Hija de sueños! ¡Mi luna nocturna!
Nunca borraría tus ojos fríos.
Yo no cambiaría tus ojos fríos,
Con tribulaciones del corazón humano:
Dentro de ellos mi espíritu yace,
Una cosa helada, sola, aislada;
Que jamás me atrevería a cambiar.


Flos lunae, Ernest Dowson (1867-1900)

2011-08-31

Pena

Os digo que la pena sin esperanza es pena sin pasión,
Y que sólo los hombres incrédulos sienten dolor,
Arrebatados por la angustia, en el aire nocturno
Ascienden hacia el trono de Dios vociferando conjuros.
Desierto pleno de almas, yace el silencio desnudo
Bajo el níveo y vertical ojo del Cielo absoluto.
El hombre de corazón profundo expresa la pena
Por sus muertos en el silencio más quedo, mudo,
Como una estatua descomunal erguida en eterna piedra,
Sin moverse hasta que él mismo yace en la tierra.
Tocadlos, el mármol de sus ojos nunca se humedece,
Pues si llorar pudiese, podría surgir y desaparecer.
 Elizabeth Barret Browning







2011-08-15

Si has de amarme que sea solamente...

Si has de amarme que sea solamente 
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter
 que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices...
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.
 No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro...
¡Porque puedo olvidarme de llorar
gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente. 





2011-08-03

Te vi llorar

¡Yo te vi llorar! Tu lágrima, mía,
en tu pupila azul brillaba inquieta,
como la blanca gota de rocío
sobre el tallo delicado de la violeta.


¡Te vi reír! Y un fértil mayo,
las rosas deshojadas por la brisa
no pudieron dibujar en su desmayo
la inefable expresión de tu sonrisa.


Así como las nubes en el cielo
del sol reciben una luz tan bella,
que la noche no borra con su beso,
ni eclipsa con su luz la clara estrella.


Tu sonrisa transmite la fortuna
al alma triste, y tu mirada incierta,
deja una dulce claridad tan pura
que llega al corazón después de muerta.


Lord Byron

2011-06-19

¡Mis cartas!



¡Mis cartas! Papel muerto... mudo y blanco...
Y no obstante palpitan esta noche
en mis trémulas manos cu
ando aflojo
la cinta y caen sobre mis rodillas.
Ésta decía: Dame tu amistad...
Ésta fijaba un día en primavera
para tocar mi mano... casi nada,
¡pero cuánto lloré! Ésta... un papel...
decía: Te amo, y yo me estremecí
como si Dios rasgase mi pasado.
Ésta, Soy tuyo... pálida la tinta
por estar junto a un pecho tumultuoso.
Y esta última... ¡oh, amor!, no fuese digna
de lo que dices si lo repitiera.



2011-06-08

¿De qué modo te quiero?

¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal.

Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria.

Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder
al perder a mis santos... Con las lágrimas  y el sonreír de mi vida... Y si Dios quiere,  te querré mucho más tras de la muerte. 


Elizabeth Barret Browning

2011-06-02

Esta ternura

Esta ternura y estas manos libres,
¿A quién darlas bajo el viento? Tanto arroz
para la zorra, y en medio del llamado
la ansiedad de esa puerta abierta para nadie.


Hicimos pan tan blanco
para bocas ya muertas que aceptaban
solamente una luna de colmillo, el té
frío de la vela al alba.
Tocamos instrumentos, para la ciega cólera
de sombras y sombreros olvidados. Nos quedamos
con los presentes ordenados en una mesa inútil
y fue preciso beber la sidra caliente
en la vergüenza de la medianoche.
Entonces, ¿Nadie quiere esto,
nadie? 


Julio Cortázar








2011-05-22

Sol del que triste vela...



Sol del que triste vela....
¡Sol del que triste vela,
astro de cumbre fría,
cuyos trémulos rayos de la noche
para mostrar las sombras sólo brillan.
!Oh, cuánto te asemeja
de la pasada dicha
al pálido recuerdo, que del alma
sólo hace ver la soledad umbría!
Reflejo de una llama
oculta o extinguida,
llena la mente, pero no la enciende;
vive en el alma, pero no lo anima.
Descubre cual tú, sombras
que esmalta o acaricia,
y como a ti, tan sólo la contempla
el dolor mudo en férvida vigilia.
Lord Byron