Y después de todo solo nos quedaba, nos quedaba la lúgubre tarea de seguir siendo dignos, de seguir viviendo con la vana esperanza de que el olvido no nos olvide demasiado...
Siente cada melodía, muévete con cada ritmo, grita cada pequeño sonido. Deja que te lleve, siente que te atrapa. Sin lógica, sin sentido. Con sentimiento.